Trastornos del Déficit de Atención e Hiperactividad
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los problemas del neurodesarrollo más frecuentes en la niñez. Habitualmente se manifiesta desde la infancia y suele acompañarse de retraso en el desarrollo motor y del lenguaje, así como de un trastorno de aprendizaje. Es un trastorno crónico con diferentes expresiones a lo largo de la vida y hasta un 60% de los casos puede continuar en la adultez.
Desde el punto de vista médico, este trastorno es caracterizado por la deficiencia de dopamina y noradrenalina.
Los niños con TDAH tienen problemas para controlar sus emociones, los movimientos, la atención, los impulsos, etc. Además, pueden presentar las siguientes conductas:
• Ser impulsivos.
• Hiperactividad.
• Labilidad emocional, ataques involuntarios de llanto o risa.
• Alteraciones en el aprendizaje.
• Alteración de la percepción motora, coordinación del movimiento.
• Trastorno de memoria y pensamiento.
La prevalencia promedio mundial del TDAH es del 5,29%. En algunas poblaciones o grupos etarios estas cifran se duplican. En Latinoamérica existen al menos 36 millones de personas con este trastorno y menos de un cuarto de los pacientes se encuentran bajo tratamiento. En México, se estima que afecta entre el 4 y el 12 % de la población escolar y se calcula existen alrededor de 1 500 000 niños con Déficit de Atención en el país.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) aproximadamente el 50% de los niños con este problema padecen otros trastornos como el Trastorno de Oposición Desafiante (TOD), Trastorno de Conducta (TC) o el Trastorno del aprendizaje (TA).
Si un niño tiene hiperactividad, dificultad para controlar las emociones, problemas de aprendizaje, entre otros, es conveniente que los padres lleven a sus hijos al médico para que pueda hacerle una evaluación con la finalidad de establecer el diagnóstico y en caso necesario recibir un tratamiento oportuno. Asimismo, para evitar que se generen otras complicaciones en los niños como lesiones, depresión o ansiedad. Se recomienda llevar a estos niños a un pediatra, paidopsiquiatra (pediatra dedicado a psiquiatra) o neurólogo pediatra. La terapia con piscoterapeutas es fundamental para reintegrar a estos niños a sus labores escolares y sociales. Los padres, familiares cercanos, amigos de la familia y profesores son de gran ayuda para confirmar el diagnóstico y para la etapa de tratamiento.
El tratamiento puede consistir en sólo terapia sobre el comportamiento, sólo medicamentos o la combinación ambos. La meta consiste en moderar el comportamiento y existen manuales de capacitación para padres y maestros.
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Dr. Antonio Arista
Pediatra
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